Oxido Nitroso

El óxido nitroso en la anestesia
La historia del óxido nitroso en la medicina


El óxido nitroso fue el primer gas empleado en medicina, desde hace 175 años. Es extremadamente seguro para uso medicinal por ser no inflamable y presentar las siguientes características: bajo coeficiente de solubilidad, efecto de la concentración y del segundo gas, analgesia y sedación, no se metaboliza en el organismo y posee mínimos efectos colaterales.

La principal aplicación del óxido nitroso es la anestesia general balanceada, como coadyuvante de otros agentes anestésicos inhalatorios o intravenosos. Reduce la Concentración Alveolar Mínima de los agentes volátiles potentes así como la Velocidad Mínima de Infusión de los anestésicos intravenosos, lo cual disminuye los efectos colaterales de éstos últimos – garantizando un plano anestésico-quirúrgico estable. A través de la disminución de las dosis de los agentes anestésicos volátiles e intravenosos se reduce, además, el costo de la anestesia.

El óxido nitroso siempre es usado en forma gaseosa, aunque el gas es manipulado en forma líquida en cilindros de alta presión o tanques criogénicos.

Se presenta envasado en cilindros metálicos que se conectan a la red de distribución de los hospitales, llegando hasta las salas de cirugía y otros lugares de consumo, donde se lo utiliza siempre en combinación con oxígeno medicinal.


El óxido nitroso fue identificado por Joseph Priestley (1733–1804), químico inglés radicado en los Estados Unidos, el mismo que describió el oxígeno como compuesto químico.

El primer uso del óxido nitroso fue como un gas que se inhalaba en forma pura durante las exhibiciones que frecuentemente se llevaban a cabo en la Inglaterra pre-Victoriana, y por eso se lo conoció como gas hilarante o gas de la risa.

A principios del siglo XIX eran comunes las reuniones en donde los invitados podían respirar óxido nitroso para experimentar sus efectos sobre el sistema nervioso central.

Fue en 1844 que el óxido nitroso tuvo su primera aplicación en pacientes. El dentista norteamericano Horace Wells (1789-1869) luego de haber observado el efecto analgésico del óxido nitroso decidió que le extrajeran un diente bajo las influencias del gas.

A partir de entonces, Wells se interesó por las propiedades anestésicas y terminó perfeccionándose en la técnica, además de difundirla entre los dentistas de la época.


Odontología

En 1860, el óxido nitroso ya era muy utilizado en odontología. Su uso en medicina, sin embargo, se introdujo bajo los auspicios del médico norteamericano Quincy Colton (1814-1898). De esa forma el óxido nitroso fue llevado más allá de la odontología e introducido en Europa, en uno de los viajes de Colton.

Fue solamente en la segunda mitad del siglo XIX que se descubrió que la mezcla de los gases debía contener por lo menos 21% de oxígeno (en volumen) para evitar la hipoxia, ya que como sabemos el gas se inhalaba en forma pura.


Obstetricia

Hacia el final del siglo XIX, los efectos analgésicos del óxido nitroso ganaron diversas aplicaciones en medicina. En 1881, fue introducido como analgésico en el trabajo de parto.

En 1911, fue descripta una técnica analgésica en la cual los propios pacientes podían "controlar" la administración de una mezcla de óxido nitroso y oxígeno durante el parto o cuando eran sometidos a pequeñas cirugías.

En 1961, se describió por primera vez el uso médico de una mezcla de gases que consistían de 50% de óxido nitroso y 50% de oxígeno como analgésico durante el trabajo de parto.

Esa mezcla de gases es estable y se tornó muy difundida. Diez años después, la mezcla 50:50 de óxido nitroso y oxígeno pasó a ser usada también en las ambulancias.


Analgesia y sedación

Hoy, el óxido nitroso es un coadyuvante fundamental en la anestesia general. Es también una alternativa bien establecida para la analgesia y la sedación en el trabajo de parto, en emergencias tanto extra como intrahospitalarias, y en la práctica odontológica.

Otro empleo del óxido nitroso que generó interés es su aplicación en procedimientos endoscópicos, especialmente la endoscopía del colon.

Existen diversas ventajas cuando se utiliza óxido nitroso en la analgesia y en la sedación. Es un gas que actúa rápidamente, es fácil de controlar y se elimina inmediatamente después de interrumpir la inhalación.

La recuperación rápida de los pacientes es una de sus principales ventajas, especialmente en aquellos sometidos a cirugías ambulatorias.


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